- Ojo por ojo
Otro sitios de internet abundan en descripciones anatómicas y funcionales de los ojos, algunos con numerosas y bellas ilustraciones. No quiero aquí tirar baldes de agua al mar, sino simplemente aclarar algunos conceptos.
Los ojos tienen una forma aproximadamente esférica, y en la edad adulta miden unos 23 mm de diámetro. Yendo de fuera hacia dentro encontramos tres membranas que forman su pared. La primera se denomina esclerótica, y no es casual que su nombre se parezca a arterioesclerosis: ambas palabras provienen de scleros, la palabra griega que significa duro o rígido. La sóla etimología ya puede darle una idea de la consistencia de la membrana esclerótica, la cual está compuesta en su mayor parte de tejido fibroso. En la parte anterior, la parte visible del ojo, es lo que comunmente se denomina “blanco del ojo”.
Una parte de la membrana rígida del ojo tiene su estructura organizada de modo tal que no es blanca como clara de huevo cocida, sino transparente como clara de huevo cruda. Tiene la forma de un casquete de esfera engarzado sobre la esfera mayor que es el globo ocular. Se la denomina córnea, palabra hermanita menor de cuerno. Su nombre completo es túnica córnea, es decir, una membrana con dureza similar a la del cuerno. La calificación, me parece, es exagerada pero ya nadie va a cambiar ese nombre. Los griegos llamaban a esta membrana kéras, que también significa cuerno. Esta raíz griega explica por qué a un transplante de córnea se lo denomina queratoplastia y no corneoplastia. En resumidas cuentas: debido a nomenclaturas que tienen más de dos mil años, usamos la palabra cuerno de uno u otro modo para referirnos a la parte anterior del globo ocular.
Imaginando el ojo como si fuera una fruta, a continuación de la esclera y la córnea -equivalentes de la cáscara- se encuentra una membrana esponjosa, rica en vasos sanguíneos, denominada úvea. La úvea, en su parte anterior, adopta una organización muy especial: tiene una forma de anillo, y en su espesor existen fibras musculares tanto radiales como circulares. Por ser tan especial, esta parte de la úvea recibe un nombre diferente: se llama iris, y es la estructura que da forma a la pupila y color a los ojos.
Inmediatamente por detrás del iris hay una malla de tejido elástico que sostiene en su centro una estructura de tamaño y forma similar a una lenteja. Y justamente la palabra latina para nombrarlo es la misma: lens. En castellano conocemos a este órgano como cristalino, que hace hincapié en otra característica: su trasparencia. El cristalino tiene una elasticidad que permite acercar o alejar el foco de la imagen que se proyecta sobre la retina. La pérdida de esta elasticidad con el correr de los años da origen a la presbicia. Y más tarde, cuando deja de ser transparente y se pone progresivamente opaco, se transforma en la tan célebre catarata.
Por dentro de la úvea se encuentra la capa más interna del ojo: la retina, que en latín quiere decir “pequeña red”. El nombre es muy descriptivo ya que los vasos sanguíneos que la cruzan en todas direcciones le dan ese aspecto. Es la capa sensible a la luz, la que toma la imagen y la envía al cerebro. La capacidad de discriminar pequeñas formas no es pareja en la retina; en su zona posterior y central es máxima, y esta zona que tiene una organización diferente del resto de la retina se denomina mácula. En este preciso instante usted está utilizando sus máculas para leer estas letras.
La retina no está adherida a las capas profundas, salvo en la parte posterior donde nace el nervio óptico, y en la parte anterior donde se adhiere fuertemente un poco por detrás del iris. El resto de su extensión está apoyada sobre la úvea, sin que exista un espacio real entre esas dos capas. Cuando ese espacio virtual -por las razones que fuera- se hace real, hablamos de un desprendimiento de retina.
El hueco central del ojo no está vacío sino que lo ocupa una estructura transparente llamada humor vítreo. Normalmente se trata de tejido sin vasos sanguíneos, pero en ciertas patologías esto puede alterarse. En ocasiones, el vitreo puede retraerse y tironear de la retina subyacente, con lo cual aumenta el riesgo de desprendimiento.
Las fibras nerviosas de la retina confluyen hacia el polo posterior del ojo y se reúnen en un haz, como lo haría el agua que se escurre por un resumidero. Ese haz es el nervio óptico,y obviamente hay uno por cada ojo. Visto de frente, el nacimiento del nervio óptico tiene una forma de ombligo que se puede observan a través de la pupila. El nervio óptico conecta los ojos con las porciones especializadas en la visión del cerebro, luego de recorrer un intrincado camino a través del cráneo.
Por último, el ojo se mantiene inflado con una cierta presión gracias a que está relleno de un líquido llamado humor acuoso. El humor acuoso se produce continuamente en unas pequeñas glándulas que están inmediatamente detrás del iris. Luego circula dentro del globo y se drena a través de una rejilla microscópica ubicada en el ángulo tridimensional que forman el iris y la córnea.