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Con la facilidad de acceso a la información que ha producido el acceso a internet, paradójicamente estamos en problemas. Porque antes el problema era encontrar la información. Hoy la cantidad de información nos abruma.

A eso sume que no sólo es fácil encontrar información, sino que es bastante fácil y barato publicarla. Años atrás, para que un artículo fuera publicado en papel, debía pasar por varios filtros. Eso no garantizaba su calidad ni su veracidad, pero al menos buena parte del material erróneo o de mala calidad quedaba en el camino. Hoy, una búsqueda en internet sobre “tratamiento de glaucoma” nos puede llevar a un sitio donde una persona asegura haberse curado de dicha enfermedad con jugo de Aloe vera y sugiere a quiene ssufren de ese mal abandonar los tratamientos tradicionales para seguir su ejemplo (esto es real, no estoy exagerando).

Así que en principio, cuando busque información médica por internet, asuma una actitud escéptica. Desconfíe. Existen numerosos sitios, algunos de ellos de aspecto muy profesional, que prometen curación o al menos alivio de enfermedades contra las que el común de los médicos no tenemos nada aún. Y una persona, o media docena de personas aseguran ser los únicos en el mundo que sí pueden hacer algo.
Aplicando el beneficio de la duda a quienen hacen esa clase de afirmaciones, lo más probable es que estén comentiendo un honesto error.
En el remoto caso de que realmente tuvieran la cura milagrosa que pregonan, deberían dar a conocer el método para que sea reproducido por otros investigadores y luego comparar resultados. Mantenerlo en secreto no es sólo anticientífico: en el área de la salud es también antiético.
Y por fin, queda la posibilidad más repugnante: que se trate de una vulgar estafa. Claro que no se trata de joyas, dinero o bonos del tesoro, sino de la salud y la vida. La historia de la medicina abunda en ejemplos que me avergüenza recordar.

Así que no tome lo que aquí se publica como una verdad revelada. Son modestos escritos que surgen de las laboriosas horas que le dedico al estudio desde mi escuela primaria. De las enseñanzas que recibo de mis profesores y mis colegas, quienes con científica generosidad comparten su conocimiento. Y también -porque es un ida y vuelta- de mi experiencia con los pacientes, quienes sin proponérselo me enseñan con su curiosidad y sus preguntas.

En la columna a su derecha verá una lista de los temas tratados. Basta con hacer click y se desplegará la nota correspondiente. Que desde ya, no pretende ser completa, ni exhaustiva, ni menos aún reemplazar a la consulta. La tecnología es muy linda y hasta útil, pero nunca reemplazará al cara a cara con su médico de confianza.