- Fatiga visual
Muchas de las consultas que recibo pueden resumirse en una frase: “se me cansan los ojos”. El disparador de tal cansancio puede ser la lectura durante tiempo prolongado o -muy habitual en los días que corren- el uso de la computadora. No hay que olvidar que el cansancio es un fenómeno normal. Aparece con mayor o menor esfuerzo, pero aparece. Distintas personas tienen mayor o menor tolerancia al esfuerzo, pero en algún momento se agotan. Es más, una misma persona en distintas etapas de su vida, puede tolerar mejor o peor el mismo esfuerzo ocular: no es lo mismo pasarse 4 horas frente al monitor un lunes a la mañana, recién llegado de las vacaciones, que un viernes a la tarde en diciembre.
Cuando uno se ve obligado a enfocar durante un tiempo prolongado a corta distancia, se produce el denominado síndrome de atención: las pupilas se dilatan, los ejes visuales apuntan levemente hacia el centro, el músculo ciliar se contrae y la frecuencia del parpadeo se reduce sensiblemente. Como consecuencia, los músculos que mueven y enfocan los ojos pueden fatigarse. Además, al parpadear menos, la superficie ocular se seca con más facilidad. Todo esto puede traducirse en ciertas molestias: ardor ocular, sensación de pesadez en los párpados, y en algunas personas hasta dolor, tanto del globo ocular como de la cabeza.
Repito: el cansancio ocular es un fenómeno normal, y tarde o temprano aparecerá. Pero existen ciertas situaciones que empeoran las molestias visuales y que son susceptibles de mejorarse. Es muy frecuente, por ejemplo, que una persona tenga algún vicio de refracción. Particularmente hipermetropía. La gran mayoría de los hipermétropes compensan su defecto haciendo un pequeño esfuerzo con el músculo ciliar. Y cuando se ven obligados a fijar la visión durante largos períodos en la corta distancia, el esfuerzo es aún mayor. Como consecuencia, las molestias de la fatiga visual aparecerán antes, ante un esfuerzo menor, y quizás hasta sean más intensas. El uso de un anteojo correctamente recetado puede aliviar estas molestias.
Tal vez basado en este hecho, circula por todas partes un mito llamado “anteojo de descanso”. Muchas personas creen que existe cierta clase de anteojo que al usarse reduce y hasta evita por completo las molestias de la fatiga visual. No es tan así, como vimos: si la persona que necesita anteojos los usa, verá aliviada su situación. Pero si la persona que se queja de fatiga visual no necesita graduación alguna… no existe anteojo que le mejore los síntomas.
Por último, aunque parezca obvio, hay que recalcar que un anteojo recetado no elimina la fatiga visual por el sólo hecho de ponérselo una vez que aparecen los síntomas. La forma correcta es comenzar a trabajar con los anteojos puestos. Y de todas maneras, si el esfuerzo visual es lo suficientemente intenso, con anteojo y todo las molestias aparecerán. Llegado ese estado, hay un sólo tratamiento que puede aliviar los síntomas de cansancio.
Se llama descanso.